El trabajo que haces a mano no es tu negocio

Facturas que teclear, presupuestos que perseguir, citas que confirmar, la misma respuesta de siempre por enésima vez. Es la gestión de tu negocio, y se come tu tiempo. Pimia no te pide aprender nada nuevo: pone ese trabajo repetitivo a hacerse solo, con un profesional que responde de él. Aquí te enseñamos cómo, de principio a fin.

Tu mesa de operaciones Tu Pim

Tu gestión

FacturaciónClientesAgenda

Facturas de proveedor

12 registradas hoy

Presupuesto #2284

seguimiento enviado

Cierre de caja

listo para revisar

Revisar

Antes

  • Una tarde al mes tecleando facturas de proveedor.
  • Presupuestos que se enfrían porque nadie hace el seguimiento.
  • Clientes que no aparecen a la cita y huecos sin rellenar.

Después

  • Las facturas se registran el día que llegan; tú apruebas una lista.
  • Cada presupuesto se persigue solo; recuperas trabajo que se perdía por un olvido.
  • El recordatorio sale solo, el cliente confirma y la agenda se queda al día.

Tu negocio ya tiene una mesa de trabajo

Donde llevas tu facturación, tus clientes y tu agenda hay una mesa de operaciones: el sitio desde el que se mueve tu negocio cada día. Hoy estás tú solo a esa mesa, haciéndolo todo a mano. La idea de Pimia es sencilla: que no estés solo. Que en esa misma mesa tengas a quien encargar las tareas de siempre y con quien revisar el resultado cuando esté hecho.

Le delegas a tu Pim; tú solo revisas

Tu Pim es el copiloto que se sienta a esa mesa contigo. Le encargas una tarea como se la encargarías a alguien de tu equipo —«llévame las facturas de proveedor», «cierra la caja del día»— y él la hace. Tú no operas nada: pides, y cuando el trabajo está hecho lo tienes delante para aprobarlo.

Le encargas

Pides lo que necesitas, en tus palabras, como a alguien de tu equipo.

Tu Pim lo hace

El trabajo se resuelve solo dentro de tu Pim, sin que tú operes nada.

Tú apruebas

El resultado vuelve a tu mesa para tu visto bueno. El trabajo solo avanza contigo.

Ese es el lazo completo: delegas desde tu mesa, tu Pim lo resuelve, tú das el visto bueno. Y lo que tu Pim sabe hacer no viene de fábrica: lo eliges tú, tarea a tarea.

Cada tarea que delegas es una automatización del catálogo

Tu Pim no lo sabe hacer todo de salida: cada cosa que aprende es una automatización que tú eliges del catálogo. Una automatización es una tarea concreta de tu gestión —registrar facturas, perseguir presupuestos, confirmar citas— resuelta de extremo a extremo. Buscas por lo que quieres dejar de hacer, ves qué hace cada una con ejemplos antes de pagar nada, y la que contratas pasa a estar disponible en tu mesa. Por eso el catálogo es tu puerta de entrada.

Y cuando un sector entero se resuelve de golpe —toda la gestión de tu tipo de negocio como una sola estructura— eso es una solución, montada por la empresa que conoce el oficio y el integrador que lo automatiza.

Quién la pone en marcha: un integrador que responde

Ninguna automatización se enchufa sola. Cuando contratas una, se genera un encargo para un integrador profesional —con nombre y trayectoria pública— que la conecta a tu negocio con tus permisos, la prueba contra tu propio Pim y la deja funcionando. Es la misma persona que la mantiene mes a mes y a quien escribes si necesitas algo. El marketplace existe para eso: juntar lo que tú necesitas hacer con quien sabe montarlo y operarlo.

Dos respaldos distintos: el sello y la garantía

El sello es de la plataforma

Una instalación no queda sellada hasta que pasa sus controles —incluido que tenga exactamente los permisos y herramientas que necesita—, y todo lo que toca tu facturación y lo fiscal queda retenido hasta tu aprobación cuando la ley lo exige (VeriFactu). Es un control real, no una insignia.

La garantía es del integrador

Cada automatización se contrata con criterios de éxito medibles y un periodo de prueba. Si no cumple lo pactado, se te devuelve el dinero. Una sella la instalación; la otra responde del servicio.

El cobro lo gestiona Pimia y lo reparte a quien corresponde, así que tienes una sola factura y un solo interlocutor.

De dónde salen las automatizaciones

El catálogo no se llena al azar. Pimia Capture observa el trabajo repetitivo del día a día y detecta qué tareas se hacen una y otra vez a mano: ahí está la siguiente automatización que merece la pena. A partir de esa señal, un integrador construye con Pimia Skill Creator lo que tu Pim necesita para ejecutarla, lo prueba en un entorno aislado y lo publica. Así el catálogo crece pegado a lo que los negocios reales necesitan, no a lo que se le ocurre a nadie.

Capture observa

ve qué repites a mano

Skill Creator crea

lo que tu Pim necesita

Se publica

con revisión y sello

Tu Pim la ejecuta

en tu mesa

Si construyes y operas automatizaciones

Si eres consultor o integrador, este es tu lado de la mesa. Construyes automatizaciones con las herramientas de la plataforma, las publicas con su respaldo y su sello, y operas tu cartera de clientes con ingresos recurrentes: tu parte de cada mensualidad más tus servicios al 100%. La plataforma cobra y reparte; tú te ocupas del trabajo y de la relación.

Cómo se gana siendo integrador

Empieza por la tarea que más rabia te dé

No hace falta cambiar cómo trabajas ni transformar tu negocio de golpe. Elige la tarea que más te pese, contrátala con garantía y decide con el trabajo ya hecho delante.

Cómo funciona el reparto y el cobro